Después de un año de tomar clases como oyente, el 31 de enero finalmente rendí el examen de ingreso a la maestría en Lingüística Japonesa.
Resulta que, en Japón, es tradición comer KitKat el día de un examen. Esto se debe a que, en el dialecto de Kyūshū, “seguro que ganás” se dice “kitto kattō”, que suena casi igual a la pronunciación de KitKat en japonés. Así que, esa mañana, desayuné café y unos KitKats que me regaló una amiga como aliento para ese día tan importante.

Y así, rendí el examen y la entrevista, que la universidad llevó a cabo con reglas rigurosas, al mejor estilo japonés. Pasadas dos semanas, el viernes 13 (sí, justo cayó un viernes 13) al mediodía fui a ver los resultados con dos amigos que se postularon para Ph.D. en mi laboratorio. En el camino, de pura casualidad, nos cruzamos con mi mentora académica, que nos acompañó.
Los tres aprobamos.
Se sintió muy bien ver el resultado de todo lo que aprendí en este año. La verdad es que llegué a Japón sabiendo prácticamente poco y nada sobre lingüística, y como el laboratorio al que vine resulta ser el más prestigioso en mi área de investigación, el ingreso es muy exigente. Pero gracias a los consejos de mi mentora académica y mis compañeros, pude prepararme adecuadamente y aprobar el ingreso.
A partir de abril, voy a estar en el primer año de la maestría (o simplemente decimos “M1”) del Posgrado en Lingüística Japonesa del Departamento de Estudios Japoneses de la Universidad de Osaka. Es muy emocionante porque de este laboratorio o se han recibido o han enseñado las más grandes autoridades en mi área, e incluso tuvo de profesor a un descendiente del Clan Tokugawa.
Desde luego, asistir al mismo programa que el descendiente de un Shogun conlleva una exigencia semejante. Ahora empieza el verdadero desafío.
Pero, por ahora, yo festejo.

Por otro lado, en enero me uní a la Asociación de Becarios MEXT como Jefe Regional de Kansai (la región en la que vivo). Históricamente, la Asociación siempre ha desarrollado sus actividades principalmente en Tokyo, pero ahora está expandiendo sus actividades a otras regiones del país y tuve el honor de ser seleccionado para llevar adelante esta iniciativa junto con mi equipo.
El domingo 8 festejamos el primer evento de la región. Pero hubo un problema: la fecha que elegimos justo cayó en el día más frío y más nevado de todo el invierno. Según japoneses, en Osaka sólo nieva de esa forma una vez cada tres años. Sinceramente, me preocupaba que la gente no fuera.
Increíblemente, tuvimos un índice de asistencia del 90% y el evento fue un éxito rotundo. Pocas cosas se sienten mejor que organizar un evento y ver que la gente la pase bien. Tuvimos mala suerte con la nieve, pero en cierto sentido también sumó al recuerdo.
Para mí es una oportunidad muy especial tener esta responsabilidad porque el programa de la beca MEXT me cambió la vida, y poder organizar eventos para unir a otros becarios de todo el mundo es una experiencia muy gratificante. Al ser un voluntariado, no recibo dinero alguno (más allá de reembolsos para viajes que tendré que hacer por eventos), pero lo hago con gusto.

En fin, ha sido un principio de año con noticias muy gratas en general. Estas semanas estoy de “vacaciones” (sigo estudiando pero al menos no tengo que ir a clases), así que tengo previsto retomar por donde venía con el sitio web. Por cierto, quizás hayas notado que cambié la dirección del sitio.
Por lo pronto, ¡gracias por el apoyo! Nos vemos en la próxima entrada.
