¡Feliz año nuevo!
2025 fue, probablemente, el año que trajo el cambio más radical en mi vida hasta ahora. No suelo hacer entradas o publicaciones con “dumps” de lo que hice en el año, pero me parece que este amerita, por lo menos, una entrada en el blog.
10 años atrás, cuando todavía estaba en el secundario, jamás habría pensado que estaría acá hoy. A veces, incluso después de todos esos meses que pasaron desde que vine, todavía hay momentos en los que miro alrededor mío y pienso “¡¿cómo llegué acá?!”. Es muy loco.
Arrancando el 2025, pude alcanzar una de mis metas más ansiadas con la confirmación de la beca MEXT, dar una charla de despedida en mi querido Lenguas Vivas, y hasta visitar la casa del Embajador de Japón (algo que jamás en mi vida pensé que pasaría).

Tuve mi primer viaje internacional en avión, de 36 horas. Al llegar, pude experimentar por unos dos meses esa “dorm life” que se ve en las series estadounidenses. Explorar campus enormes de mi universidad. Hacer nuevos amigos, tanto japoneses como de diversas nacionalidades. Visitar en carne y hueso esos lugares que vi tantas veces en series.

Aparte de la prefectura en la que vivo, Osaka, tuve la oportunidad de conocer Kyoto, Nara, Kobe, Nagoya y Tokyo. Y aún me quedan muchos destinos más y recorridos sin visitar.

También, aparte de ser mi primera experiencia en el extranjero, también es mi primera vez verdaderamente independizado y viviendo de manera autónoma en mi departamento. La verdad, me resulta gratificante tener monopolizados los votos de cómo quiero acomodar los muebles.

Y, finalmente, pasé mi cumpleaños y las fiestas por primera vez en este nuevo entorno, acompañado tanto a la distancia por familia y amigos, y de cerca también por nuevas caras.
2025 fue un año increíble y siempre va a ser para mí un recuerdo de una época muy especial.
Ahora, empezando el 2026, decidí respetar la tradición japonesa y realicé el hatsumōde, es decir, la primera visita a un santuario budista después de año nuevo. Donde fueres, haz lo que vieres.
Al principio, dudé un poco de si hacerlo hoy porque los santuarios suelen llenarse de gente en las primeras fechas, pero me pareció que sería una lástima perdérmelo. Así que me arriesgué y salí alrededor de las 9:00 de la mañana de este 1 de enero.

Sorprendentemente, no había tanta gente a esa hora. Supongo que los madrugadores van dirigidos a templos más grandes o famosos que el que elegí. Pero me vino bien.
Llegué al templo entre las montañas, e hice el ritual de purificación temizu, que consiste en una purificación simbólica de las manos y la boca con agua de una fuente especial del templo.
Acto seguido, me dirigí al altar, deposité una humilde ofrenda y pedí mis deseos para este año.
Me acerqué a la construcción que estaba al costado del altar, donde la familia que atiende el santuario vende amuletos y demás servicios. Pero lo que más ganas tenía de hacer era el omikuji, es decir, la “rifa divina” que revela tu suerte para el año. Deposité mi moneda de 100 yenes en la caja de ofrendas, y agarré una caja de madera que se agita y después se da vuelta. La caja tiene un agujero pequeño abierto, desde el cual sale uno de los tantos palillos que están adentro. Le mostré el palillo que me tocó a las mikos, las sacerdotisas del santuario. Ellas miran el número inscrito en el palillo, y te entregan el omikuji correspondiente al número que sacaste.

El omikuji empieza con una predicción y luego revela la suerte que vas a tener en distintos espectos de la vida en el futuro cercano. En orden:
- Enfermedad (salud)
- Amor/matrimonio
- La persona que esperás (si vendrá un visitante, un ser querido, etc.)
- Demandas judiciales
- Objetos perdidos
- Ventas
- Edificación/Mudanza
- Viajes
- Dinero
- Exámenes
Me tocó kichi, “buena suerte”. Y parece que voy a “recibir una gran alegría gracias a la ayuda de una persona inesperada”. No incluyo los demás detalles porque me quedaría muy larga la entrada, pero te hacés una idea.
También pude comparme un amuleto protector, específicamente para la buena suerte en los exámenes.

Precisamente, este 31 de enero rindo el ingreso a la maestría. Es por eso que últimamente no he estado publicando en Instagram ni en el blog; mi prioridad viene siendo prepararme lo mejor que puedo para aprobar y empezar la maestría este abril.
El examen no es fácil y, por lo que me han contado hace poco, más de un becario MEXT desaprobó y tuvo que irse de la universidad en años anteriores. Así que estoy haciendo todo lo posible para que eso no ocurra.
Cuando haya rendido el examen voy a estar mucho más libre que ahora y voy a comenzar un proyecto que vengo planeando hace tiempo. Por lo pronto, estoy rediseñando el sitio web de a poco para que sea más simple e intuitivo.
En fin, si llegaste hasta acá, muchas gracias por acompañarme y, nuevamente,
明けましておめでとうございます!
¡Feliz año nuevo!

Este refrán significa que, con paciencia y perseverancia, se alcanza lo que se desea.
